A veces comer de forma saludable puede parecer complicado. Déjame adivinar: sigues a vari@s bloggers de nutrición y solo con ver sus recetas, te da dolor de cabeza. Ingredientes raros y caros,  mucho tiempo de preparación y utensilios de cocina que no tienes – ni sabes para qué sirven. Y lo peor de todo es que te lo presentan como muy fácil.

Yo me sentía igual que tú. Después ví que, con práctica y tiempo, todo se aprende. Pero ¿sabes qué? Para comer bien y gozar de buena salud no te hacen falta ingredientes raros, mucho tiempo o dinero. Así que ahórrate el esfuerzo. Está bien currárselo un día en la cocina, pero todos sabemos que el día a día no nos permite dedicar tantísimo tiempo a la cocina.

Decir que “comer sano es difícil” o que “no tienes tiempo” puede ser una excusa estupenda para no cambiar tu vida…Pero aquí te voy a explicar por qué no es verdad.

  1. Para comer un plato nutritivo, no te hacen falta muchos ingredientes

De hecho, si utilizas muchos ingredientes diferentes tu digestión será más lenta y pesada. Lo más importante es que todos, o casi todos tus platos tengan algo de verdura. Un plato tremendamente simple y nutritivo sería una mezcla de lentejas, arroz integral y verdura al vapor. O más simple aún: una ensalada de quinoa con tomates cherry y zanahoria. O unas verduras salteadas con aguacate. Recuerda que “menos es más”.

  1. Los ingredientes “raros” pueden ser saludables, pero no son esenciales para tu salud

Hay muchos ingredientes que se consideran superalimentos sólo porque tienen un nombre extravagante. Kudzu, tempeh, miso, espirulina, maca…todos ellos son geniales, pero no te abrumes si no sabes cómo conseguirlos, porque NO son imprescindibles para tu salud. Son un “plus” que puedes probar pero en ningun caso garantizan que tu alimentación sea saludable. Un buen plato de verduras de “toda la vida” también cuidará tu salud.

  1. La comida saludable es barata

Comprar verduras y hortalizas, que deben ser la base de una alimentación sana, no es caro. Comprar el vino, la cerveza, el helado y el muffin de chocolate, sí. Hay productos que son caros y que hacen un flaco favor a nuestra salud, pero que sin embargo compramos a ciegas. Uno de ellos el alcohol, azúcar (que está en la mayoría de productos de supermercado) o la carne roja (en especial la procesada). Si comparamos el precio de estos productos con el de las verduras de temporada y de proximidad, podremos ver que éstas tienen un precio muy asequible. Otra cosa es que compres “hamburguesas vegetales”, yogures de coco, tempeh, y productos similares. Estos productos acostumbran a ser más caros pero, ¿sabes qué? No los necesitas. No son productos de primera necesidad. Acuérdate de distinguir entre productos guays como las hamburguesas vegetales y las verduras frescas, y que sólo necesitas estas últimas.

  1. Identifica lo que te está perjudicando y sácalo de tu vida

Para empezar a cuidarte, identifica aquellos hábitos que sabes que te están perjudicando. El alcohol, azúcar y alimentos procesados suelen ser los más perjudiciales y habituales en nuestras vidas. Empieza a reducirlos para ganar salud. De esta forma, estarás comiendo más sano sin gastarte ni tiempo ni dinero.

Te mando un montón de energía positiva,

Silvia

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